El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el canciller del país, Bruno Rodríguez, rechazaron las acusaciones formuladas por el mandatario estadounidense, Donald Trump, ante la Asamblea General de la ONU y defendieron el derecho a la soberanía de la nación caribeña.
"El Gobierno de EEUU resulta incapaz de aceptar que Cuba es, y tiene derecho a ser, un país plenamente independiente y soberano", precisó el canciller cubano.
Rodríguez señaló que ninguna de las declaraciones realizadas por Trump en la ONU puede negar ese derecho y calificó de "falsedades" y "calumnias" las afirmaciones del presidente estadounidense.
El jefe de la diplomacia cubana insistió en que La Habana no constituye una amenaza para EEUU ni para ningún otro Estado. En contraste, denunció que el bloqueo económico y el cerco energético sí son las acciones que amenazan a Cuba y "al resto de las naciones".
Es un acto de genocidio y castigo colectivo. Somos un país de paz y merecemos la paz", escribió en X.
"La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano".
El mandatario reiteró que Cuba continuará defendiendo su soberanía y trabajando "para superar la agresión despiadada" que le impone el Gobierno estadounidense.
A inicios de 2026, las tensiones entre Washington y La Habana escalaron, luego de la acción militar de EEUU en Venezuela.
El 29 de enero, Trump firmó un decreto que autoriza aranceles a las importaciones de los países que suministran petróleo a Cuba, tras declarar el estado de emergencia debido a una supuesta amenaza cubana a la seguridad nacional de EEUU. La medida exacerbó la escasez de combustible en la nación caribeña, afectando la generación de electricidad, el transporte, la producción de alimentos, la atención médica y la educación.
El Gobierno cubano afirma que Washington utiliza el cerco energético para asfixiar su economía y hacer insoportables las condiciones de vida de su población. De acuerdo con datos oficiales, en lo que va de año solo ha llegado a la isla un barco ruso, con un donativo de 100.000 toneladas de crudo.
