Seguridad con apoyo de EE.UU. para reprimir marchas

Seguridad con apoyo de EE.UU. para reprimir marchas

EE.UU. entra al “control de marchas” en Lima: la nueva Guardia Metropolitana promete orden con acento extranjero.
La Municipalidad Metropolitana de Lima anunció la puesta en marcha de una nueva estructura de Seguridad Ciudadana con apoyo técnico y operativo de United States, orientada al fortalecimiento del control territorial en la capital peruana. El proyecto, presentado como una modernización del sistema de vigilancia urbana, incorpora equipamiento, capacitación y tecnología de monitoreo con participación internacional.
Según lo expuesto por el alcalde Renzo Reggiardo, la iniciativa busca responder al incremento de la criminalidad y a escenarios de alta conflictividad social. Sin embargo, el propio diseño del programa ha encendido el debate público, al vincular explícitamente la nueva fuerza con la capacidad de “contener marchas” en zonas estratégicas de la ciudad.
Durante la presentación, se destacó la cooperación con personal técnico estadounidense en áreas de inteligencia, logística y entrenamiento. El esquema incluye el uso de sistemas de videovigilancia avanzada, drones y plataformas de análisis en tiempo real, herramientas que, según la autoridad edil, permitirían una gestión “más eficiente” del orden urbano.
El respaldo internacional fue subrayado por el embajador Bernie Navarro, quien calificó la iniciativa como un modelo de colaboración sin precedentes entre ciudades y aliados estratégicos en materia de seguridad. La declaración fue interpretada como un espaldarazo político a la expansión de la cooperación en seguridad entre ambos países.
El anuncio, sin embargo, abre interrogantes sobre los límites entre seguridad ciudadana y control del espacio público. La incorporación de una lógica de contención de movilizaciones dentro de un sistema de seguridad metropolitana reconfigura el rol tradicional de la gestión municipal, situándola en un terreno donde la administración del orden y la gestión del conflicto social convergen.
Mientras la Municipalidad sostiene que se trata de una respuesta técnica a problemas de inseguridad, críticos del enfoque advierten que el nuevo modelo podría tensionar la relación entre autoridad local y derecho a la protesta. En ese contexto, la implementación de la Guardia Metropolitana se perfila como uno de los proyectos más controversiales del actual esquema de seguridad urbana en Lima.
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